TORONTO, Canadá .- Johnny Depp acaparó ayer los reflectores en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), donde, más que mencionar a estrellas a quienes admira, dijo que le profesaba total respeto y honorabilidad a Damien Echols, quien estuvo tras las rejas casi 18 años y al salir descubrió que ya no tenía vida propia.
"Hay ídolos creados por la magia de los medios, y hay ídolos como él, a quien admiro porque ha salido adelante en una forma tenaz, genuina, con mucho coraje y valentía.
"Cuando salió de prisión no tenía nada, le arrebataron hasta la dignidad. Poco a poco la recuperó... un día lo vi y lo abracé. Luego fuimos a casa, lloré de la emoción. Hablamos de mis tatuajes y comimos tacos; quiero mucho y aprecio mucho a este muchacho", afirmó, al presentar el documental de Amy Berg West of Memphis.
A la entrada del Ryerson Theatre, el actor estadounidense advirtió que no abordaría su reciente separación de la actriz Vanessa Paradis ni los próximos filmes en su agenda.
"Quiero aprovechar el interés que hay sobre mí para que la gente vea y se interese por West of Memphis, un documental extraordinario que nos presenta la difícil vida de tres adolescentes acusados injustamente de homicidio y cuyo caso no tuvo un final feliz", comentó.
Acompañado por Berg y Echols (coproductor), Depp causó revuelo entre los asistentes al teatro: se tomó fotos y repartió autógrafos por 10 minutos. Una mujer se emocionó tanto que quiso derribar la valla de seguridad y fue controlada por elementos, por lo que se ganó un beso de lejos de su amado.
El protagonista de la saga Piratas del Caribe, de 49 años, lleva más de 30 de carrera con roles que lo han hecho un icono fílmico y obtener tres nominaciones al Óscar y la clasificación de Forbes como el actor mejor pagado del año.
"La definición de celebridad no la entiendo ni va conmigo. Yo no soy más que un hombre que trabaja, que se emociona con lo que hace, y me siento afortunado con la vida que llevo.
"Si así me ven, no puedo cambiar la percepción que tengan de mí, pero preferiría que me vieran con ojos más humanos, más reales".
"Hay ídolos creados por la magia de los medios, y hay ídolos como él, a quien admiro porque ha salido adelante en una forma tenaz, genuina, con mucho coraje y valentía.
"Cuando salió de prisión no tenía nada, le arrebataron hasta la dignidad. Poco a poco la recuperó... un día lo vi y lo abracé. Luego fuimos a casa, lloré de la emoción. Hablamos de mis tatuajes y comimos tacos; quiero mucho y aprecio mucho a este muchacho", afirmó, al presentar el documental de Amy Berg West of Memphis.
A la entrada del Ryerson Theatre, el actor estadounidense advirtió que no abordaría su reciente separación de la actriz Vanessa Paradis ni los próximos filmes en su agenda.
"Quiero aprovechar el interés que hay sobre mí para que la gente vea y se interese por West of Memphis, un documental extraordinario que nos presenta la difícil vida de tres adolescentes acusados injustamente de homicidio y cuyo caso no tuvo un final feliz", comentó.
Acompañado por Berg y Echols (coproductor), Depp causó revuelo entre los asistentes al teatro: se tomó fotos y repartió autógrafos por 10 minutos. Una mujer se emocionó tanto que quiso derribar la valla de seguridad y fue controlada por elementos, por lo que se ganó un beso de lejos de su amado.
El protagonista de la saga Piratas del Caribe, de 49 años, lleva más de 30 de carrera con roles que lo han hecho un icono fílmico y obtener tres nominaciones al Óscar y la clasificación de Forbes como el actor mejor pagado del año.
"La definición de celebridad no la entiendo ni va conmigo. Yo no soy más que un hombre que trabaja, que se emociona con lo que hace, y me siento afortunado con la vida que llevo.
"Si así me ven, no puedo cambiar la percepción que tengan de mí, pero preferiría que me vieran con ojos más humanos, más reales".