WASHINGTON, DC.- La Oposición republicana en el Senado de Estados Unidos aseguró hoy que no puede confirmarse que las armas decomisadas al crimen organizado en México provengan de las tiendas de armas en su país, pues existen otras fuentes de tráfico ilegal como Centroamérica e incluso las propias bases militares mexicanas.
Refutando las estadísticas presentadas por la Administración del Presidente Barack Obama de que al menos 64 mil armas decomisadas en México pueden ser rastreadas a EU, el senador republicano Charles Grassley dijo que no hay pruebas concretas de que estas hayan sido vendidas en las tiendas de armas en EU.
"Infinidad de historias han documentado los débiles controles de armas hechas en EU, pero que están en Centroamérica, (una región) que ha sido una fuente de las armas en México. Otras fuentes, como armas que salen de bases militares en México, representan un problema también", dijo Grassley durante una audiencia en el Comité Judicial del Senado con el Procurador General de EU, Eric Holder.
"Entonces, el decir que las armas en México tienen 'su fuente' en EU, sólo porque fueron hechas en EU, es erróneo. Esto no significa que estas fueran alguna vez vendidas en una tienda de armas en EU", añadió Grassley.
De acuerdo con el senador estadounidense, quien no presentó cifras para respaldar sus dichos, del tráfico de armas hacia México no debe culparse a la Segunda Enmienda de la Constitución de EU, que garantiza la libre portación de armas.
"A pesar de que el tráfico de armas es un problema real en México, culpar a nuestras libertades de la Segunda Enmienda en EU no es exacto y no arreglará nada", aseguro Grassley.
Principal investigador en el Senado del polémico operativo Rápido y Furioso, por el que agentes federales habrían permitido el tráfico controlado de más de 2 mil armas a México, Grassley aseguró que el escándalo no amerita controles más duros a la venta de armas como ha pedido la Administración de Obama.