WASHINGTON, DC.- Mientras los crímenes violentos disminuyeron en Estados Unidos durante el último año, un gran número de policías fueron asesinados, aumentando el índice en 25 por ciento respecto a las cifras de 2010.
De acuerdo con estadísticas del Buró Federal de Investigaciones (FBI), 72 oficiales murieron a manos de delincuentes en 2011, 75 por ciento más que en 2008, informó The New York Times.
"No habíamos presenciado un periodo con tanta violencia de este tipo en un largo tiempo", afirmó Raymond W. Kelly, encargado del Departamento de Policía de Nueva York.
Tras el aumento registrado en 2011, el Procurador General estadounidense, Eric Holder, pidió a las autoridades federales que trabajaran junto con los departamentos de Policía locales para encontrar una solución al problema.
El FBI, que lleva un registro de las muertes de oficiales desde 1937, pidió al John Jay College of Criminal Justice un estudio sobre los asesinatos, que determinó que la mayoría de los policías habían muerto mientras trataban de arrestar a algún sospechoso que contaba con detenciones previas por crímenes violentos.
Ante este dato, a partir de este año, cuando los agentes detengan a un conductor y busquen sus datos en la base del FBI, serán advertidos en caso de que el dueño del auto tenga antecedentes violentos, añadió el diario neoyorquino.
En los primeros tres meses de 2012, el número de asesinatos de policías disminuyó, pero no está claro si esto está relacionado con la estrategia.
Funcionarios de impartición de justicia consideran que las técnicas para combatir el crimen impulsadas en las últimas dos décadas por el Departamento de Policía de Nueva York y replicadas en otras partes, pudieron haber puesto a los oficiales en mayor riesgo, al alentarlos a realizar más detenciones en las calles y confrontar a sospechosos que pudieran estar armados.
Un sector cree que el aumento de la violencia está relacionado con las dificultades por las que atraviesa la economía. Con menos dinero en sus arcas, algunos estados han liberado antes a prisioneros al tiempo que la Policía debió realizar recortes.
J. Scott Thomson, jefe de Policía en Camden, Nueva Jersey, cuya fuerza de 400 hombres fue reducida a casi la mitad el año pasado por problemas financieros, dijo que tener menos oficiales en la calle hace más difícil crear un ambiente en el que los delincuentes no se sientan tan envalentonados para atacar a alguien, en especial a un Policía.
El FBI está reentrenando a miles de oficiales cada año, mostrándoles los momentos en los que pueden ser más vulnerables, como en persecuciones, retenes o arrestos, según NYT.
"Cada detención puede ser fatal, por eso estamos asegurándonos que nuestros elementos estén preparados para todas las situaciones a las que se enfrentarán cada día. Buscamos que comprendan que cada día enfrentarán a personas que tratarán de matarlos", explicó Michelle S. Klimt, del Centro de Información de Justicia Penal del FBI.