PARÍS, Francia.- Como candidato socialista a la presidencia de Francia, Francois Hollande siempre prefirió viajar en tren, hacer la compra en tiendas cercanas a su casa y estar en contacto con la gente.
Asegura que no le gustan los honores ni los protocolos y que, por mucho, prefiere la simplicidad.
En una Francia donde el estilo es motivo de orgullo, la "normalidad" del socialista provocaba por lo menos desconfianza.
Eso cambió con la crisis económica que sacude a Europa. Los franceses, que han tenido que apretarse el cinturón, han optado, prácticamente si dudarlo, por la modestia del socialista, desdeñando la opulencia y excesos exhibidos durante cinco años por el Presidente Nicolas Sarkozy.
Hollande, de 57 años, nació en Ruan en una familia burguesa; estudió derecho en París y acudió a la prestigiada Escuela Nacional de Administración. Aunque su padre fue fiel a la extrema derecha, él se involucró pronto con los socialistas.
Fue Alcalde de Tulle en la Corrèze, entre otros cargos; trabajó con el Presidente Francois Mitterrand y, entre 1997 y 2008, fue primer secretario del Partido Socialista.
Fue pareja de Segolene Royal, quien en 2007 compitió por la presidencia como abanderada socialista. Hoy vive con Valerie Trierweiler, conocida periodista de Paris Match.
"Todos dicen que (Francois) Miterrand tenía un gran carisma. Pero, antes de ser Presidente, era un hombre arcaico, mal vestido y que no sabía nada de economía. Eso cambió después de que fue electo. Cuando te eligen, te conviertes en toda Francia; eso lo cambia todo", ha advertido Hollande.
UN FRANCES MAS
El conservador Nicolas Sarkozy se tuvo que conformar ayer con ser presidente de un solo mandato.
A diferencia de su predecesor y copartidario de la Unión por un Movimiento Popular, Jacques Chirac, el Mandatario no logró reelegirse, castigado, como otros gobernantes europeos, por las medidas de ajuste aplicadas en la zona para combatir la crisis económica.
"Podrán contar conmigo, pero mi lugar no podrá ser el mismo. Después de 35 años de política, mi compromiso será diferente", le dijo el Presidente saliente a los franceses. "Me convertiré en un francés más".
El Ministro de Finanzas, Francois Baroin admitió la impopularidad del Presidente.
"Dentro de las razones de esta derrota están, con toda certeza, el antisarkozysmo que reina el ambiente y el peso de la crisis", aseguró el funcionario.
Sarkozy, quien reconoció rápidamente su derrota, fue el primero de los dos candidatos en expresarse públicamente y, ante sus militantes, asumió plenamente la responsabilidad del fracaso. No dio detalles sobre su futuro político.
Sólo señaló que no abandonará la lucha en favor de su partido, aunque no precisó si participará activamente en la campaña para las elecciones legislativas de junio.