WASHINGTON, DC.- En el tercer y último día de audiencias, la Corte Suprema de Estados Unidos discutió el alcance de la controversial reforma a la ley de salud, impulsada por el Presidente Barack Obama, si desaparece el mandato individual que obligaría a todos los ciudadanos a adquirir un seguro médico.
"Mi inclinación sería que si se retira el corazón del estatuto, el estatuto desaparece", opinó el magistrado conservador Antonin Scalia.
Al igual que ayer, cuando los magistrados se dividieron en partes iguales a favor y en contra del mandato individual, este miércoles no se logró ver un claro consenso sobre el destino de la iniciativa conocida como "Obamacare" en caso de derogar el polémico estatuto.
El abogado de la Administración de Obama ante la Suprema Corte exhortó a la mayor instancia judicial estadounidense a confirmar la reforma del sistema de salud apadrinada por el Mandatario, al término de una maratónica audiencia de tres días.
"No se trata de un asunto sin importancia", declaró Donald Verrilli en nombre del Gobierno federal. "Se trata de emitir un veredicto sobre una política puesta en práctica de manera democrática. Les solicito confirmar la reforma sobre el seguro de salud".
Paul Clement, abogado de los 26 Estados que critican al Gobierno en relación a varios puntos de la ley, tomó luego la palabra al finalizar los debates sobre la extensión de la cobertura médica a los más pobres, unos 16 millones de beneficiarios.
"Es un curioso concepto de libertad, el de forzar a alguien a comprar un seguro de salud", afirmó Clement, en alusión a la medida más controvertida del plan.
La Corte procedió luego a cerrar la audiencia.
"La Administración continúa confiada en el hecho de que la reforma del seguro de salud es constitucional", afirmó el portavoz adjunto de Obama, Josh Earnest, quien estimó que las interrogantes planteadas por los jueces de la Suprema Corte desde el lunes no prejuzgan sobre el tenor de su eventual decisión.
La más alta instancia judicial estadounidense examinó ayer el punto central de la reforma promulgada en marzo de 2010 por Obama: la obligación de que todos los estadounidenses contraten un seguro de enfermedad.
Los nueve jueces, cinco nombrados por un presidente republicano y cuatro por uno demócrata, parecían divididos sobre esta medida y la suerte de la reforma podría estar en manos de uno de ellos, Anthony Kennedy, quien en ocasiones vota con la izquierda y en otras con la derecha.
La Suprema Corte debe hacer pública sus decisión a finales de junio, cuatro meses antes de la presidencial de noviembre en la que Obama se juega su reelección.
"Mi inclinación sería que si se retira el corazón del estatuto, el estatuto desaparece", opinó el magistrado conservador Antonin Scalia.
Al igual que ayer, cuando los magistrados se dividieron en partes iguales a favor y en contra del mandato individual, este miércoles no se logró ver un claro consenso sobre el destino de la iniciativa conocida como "Obamacare" en caso de derogar el polémico estatuto.
El abogado de la Administración de Obama ante la Suprema Corte exhortó a la mayor instancia judicial estadounidense a confirmar la reforma del sistema de salud apadrinada por el Mandatario, al término de una maratónica audiencia de tres días.
"No se trata de un asunto sin importancia", declaró Donald Verrilli en nombre del Gobierno federal. "Se trata de emitir un veredicto sobre una política puesta en práctica de manera democrática. Les solicito confirmar la reforma sobre el seguro de salud".
Paul Clement, abogado de los 26 Estados que critican al Gobierno en relación a varios puntos de la ley, tomó luego la palabra al finalizar los debates sobre la extensión de la cobertura médica a los más pobres, unos 16 millones de beneficiarios.
"Es un curioso concepto de libertad, el de forzar a alguien a comprar un seguro de salud", afirmó Clement, en alusión a la medida más controvertida del plan.
La Corte procedió luego a cerrar la audiencia.
"La Administración continúa confiada en el hecho de que la reforma del seguro de salud es constitucional", afirmó el portavoz adjunto de Obama, Josh Earnest, quien estimó que las interrogantes planteadas por los jueces de la Suprema Corte desde el lunes no prejuzgan sobre el tenor de su eventual decisión.
La más alta instancia judicial estadounidense examinó ayer el punto central de la reforma promulgada en marzo de 2010 por Obama: la obligación de que todos los estadounidenses contraten un seguro de enfermedad.
Los nueve jueces, cinco nombrados por un presidente republicano y cuatro por uno demócrata, parecían divididos sobre esta medida y la suerte de la reforma podría estar en manos de uno de ellos, Anthony Kennedy, quien en ocasiones vota con la izquierda y en otras con la derecha.
La Suprema Corte debe hacer pública sus decisión a finales de junio, cuatro meses antes de la presidencial de noviembre en la que Obama se juega su reelección.