WASHINGTON, DC.- En el segundo día de debate en la Suprema Corte sobre la ley de Salud, los jueces se mostraron divididos respecto a la constitucionalidad del mandato individual que exige a los estadounidenses adquirir un seguro médico antes del 2014.
El juez Anthony Kennedy, quien en anteriores debates ha sido el que inclina la balanza hacia alguna de las partes, aseguro que este caso es distinto a otros casos sobre regulación del comercio, pues permite que el Gobierno obligue a los ciudadanos de todo el país a comprar un producto --en este caso un seguro--.
Una enmienda a la Constitución estadounidense prohíbe que las personas se vean forzadas a adquirir cualquier cosa en el país, sin embargo los jueces más liberales --los cuatro que fueron nombrados por Gobiernos demócratas-- insistieron en que el mercado de salud es distinto al automotor o el de alimentación.
En respuesta, el juez Antonin Scalia dijo que la fracción de la Ley de Protección del Paciente y Servicios de Salud Costeables, la cual ha provocado todo el debate, sentaría un precedente peligroso ya que, en cualquier momento, el Estado podría obligar a la población a comprar productos, dando como ejemplos un brócoli o un auto.
Analistas jurídicos se mostraron sorprendidos de que el presidente de la Corte, John Roberts, evidenciara cierta inclinación hacia los partidarios de la ley, a pesar de que es considerado uno de los jueces conservadores del máximo tribunal, no obstante aún queda una audiencia por llevarse a cabo, en la cual el juez podría disipar dudas sobre su verdadera postura.
Expertos consideran que hay altas posibilidades de que los jueces eliminen el mandato individual --el cual no ha entrado en vigor--, lo cual no necesariamente implicaría que las partes de la ley que ya se encuentran vigentes quedaran derogadas.
Las disposiciones de la reforma que comenzaron a operar en septiembre de 2010 prohíben la discriminación contra menores con padecimientos previamente existentes, la cancelación unilateral de la cobertura médica o la limitación de la misma, además de que garantiza el derecho de apelación en caso de perder el servicio, entre otros puntos.
El objetivo del Gobierno de Barack Obama es que 32 millones de estadounidenses, hasta ahora sin seguro médico, empiecen a tener uno con el fin de evitar un gasto por 43 millones de dólares en el presupuesto, el cual se generaría por todas las personas que no cuentan con cobertura de salud.
El caso es el más controvertido desde que la Corte tuvo que discutir, en el 2000, el rumbo de las elecciones que enfrentaron a George W. Bush y Al Gore.
Hoy, la Corte deberá escuchar argumentos respecto a la posibilidad de que el resto de la ley de Salud pueda seguir aplicándose si es que los jueces deciden eliminar el apartado sobre el mandato individual.
El juez Anthony Kennedy, quien en anteriores debates ha sido el que inclina la balanza hacia alguna de las partes, aseguro que este caso es distinto a otros casos sobre regulación del comercio, pues permite que el Gobierno obligue a los ciudadanos de todo el país a comprar un producto --en este caso un seguro--.
Una enmienda a la Constitución estadounidense prohíbe que las personas se vean forzadas a adquirir cualquier cosa en el país, sin embargo los jueces más liberales --los cuatro que fueron nombrados por Gobiernos demócratas-- insistieron en que el mercado de salud es distinto al automotor o el de alimentación.
En respuesta, el juez Antonin Scalia dijo que la fracción de la Ley de Protección del Paciente y Servicios de Salud Costeables, la cual ha provocado todo el debate, sentaría un precedente peligroso ya que, en cualquier momento, el Estado podría obligar a la población a comprar productos, dando como ejemplos un brócoli o un auto.
Analistas jurídicos se mostraron sorprendidos de que el presidente de la Corte, John Roberts, evidenciara cierta inclinación hacia los partidarios de la ley, a pesar de que es considerado uno de los jueces conservadores del máximo tribunal, no obstante aún queda una audiencia por llevarse a cabo, en la cual el juez podría disipar dudas sobre su verdadera postura.
Expertos consideran que hay altas posibilidades de que los jueces eliminen el mandato individual --el cual no ha entrado en vigor--, lo cual no necesariamente implicaría que las partes de la ley que ya se encuentran vigentes quedaran derogadas.
Las disposiciones de la reforma que comenzaron a operar en septiembre de 2010 prohíben la discriminación contra menores con padecimientos previamente existentes, la cancelación unilateral de la cobertura médica o la limitación de la misma, además de que garantiza el derecho de apelación en caso de perder el servicio, entre otros puntos.
El objetivo del Gobierno de Barack Obama es que 32 millones de estadounidenses, hasta ahora sin seguro médico, empiecen a tener uno con el fin de evitar un gasto por 43 millones de dólares en el presupuesto, el cual se generaría por todas las personas que no cuentan con cobertura de salud.
El caso es el más controvertido desde que la Corte tuvo que discutir, en el 2000, el rumbo de las elecciones que enfrentaron a George W. Bush y Al Gore.
Hoy, la Corte deberá escuchar argumentos respecto a la posibilidad de que el resto de la ley de Salud pueda seguir aplicándose si es que los jueces deciden eliminar el apartado sobre el mandato individual.