BRUSELAS, Bélgica - A 50 años del histórico vuelo de Yuri Gagarin, que marcó el banderazo de salida de los viajes tripulados a la órbita de la Tierra, Rusia es hoy el único país con capacidad para poner al hombre con regularidad en el cosmos.
Tras la última misión del Atlantis, completada el jueves 21, la NASA no enviará más transbordadores al espacio después de 30 años de actividades, 135 misiones y 192 mil millones de dólares gastados, con lo que Estados Unidos deja el monopolio de los vuelos tripulados a su añejo rival.
De manera que si la NASA quiere poner un hombre en órbita deberá pagar a la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos) 63 millones de dólares por asiento en sus cápsulas espaciales, por lo menos hasta 2015, cuando se espera que empresas privadas estadounidenses puedan dar este servicio.
"No podemos decir que hemos ganado la carrera espacial, simplemente hemos llegado al final de una etapa", dijo el director adjunto de Roscosmos, Vitaly Davydov.
"La meta ahora es mantener nuestra posición líder en sectores como lanzamiento de transbordadores tripulados, el desarrollo de la estación espacial y la investigación en la Luna y más allá", afirmó a REFORMA el profesor ruso Alexander Rodin, experto del Space Research Institute of Russian Academy of Sciences (IKI-RAS).
El fundador del centro aeroespacial Bigelow de Las Vegas, Robert Bigelow, acusa a la Casa Blanca de la supremacía rusa en el envío del hombre al espacio, pues asegura que desde hace cinco años la NASA ha ido delegando esta tarea a Moscú.
Desde 2007, los rusos han amarrado contratos por 2.25 mil millones de dólares para poner en órbita a 42 astronautas estadounidenses.
"La era de la llamada carrera espacial ha llegado a su fin. Ahora arranca la fase de las alianzas entre antiguos rivales", explicó Nadya Evdokimova, investigadora del IKI-RAS.
Sin embargo, la simbólica victoria que representa para Rusia la suspensión del programa espacial tripulado de la NASA resulta ser una muy costosa.
Sobre los rusos pesa ahora la responsabilidad de mantener conectada la Tierra con la Estación Espacial Internacional, y para ello deberán invertir fuertes sumas de dinero en mantenimiento de las instalaciones de lanzamiento y la construcción de nuevos transbordadores tripulados, lo que absorberá un enorme porcentaje del presupuesto del Roscosmos, 3 mil millones de dólares para este 2011.
"La situación no es muy conveniente, ya que representa una carga pesada para Roscosmos", reconoció el experto en industria espacial, Igor Marinin.
Rusia realiza anualmente unos cuatro lanzamientos espaciales tripulados y 20 más con carga, con un costo de unos 100 millones de dólares por despegue.
En tanto, la NASA podrá haber renunciado a los lanzamientos tripulados, pero con un presupuesto superior, de 18.7 mil millones de dólares para este año, tiene previsto abordar la exploración del espacio desde otra perspectiva: con vehículos más sofisticados, no tripulados y más baratos.
Fiebre espacial
Tan pronto como supo del cierre del programa de vuelos tripulados de la NASA, el Presidente ruso, Dimitri Medvedev, emitió una orden ejecutiva para hacer del programa espacial un "tema de prioridad nacional".
Medvedev quiere promover la investigación en 28 sectores críticos relacionados a la investigación extraterrestre, incluyendo seguridad, telecomunicaciones, sistemas de la información y tecnología militar.
En el ámbito galáctico, la Luna sigue siendo el destino de mayor inspiración para los rusos, por lo que Moscú tiene previsto crear una base en la superficie del satélite para 2030 y establecer una especie de ferry espacial para conectarlo con la Tierra.
Igualmente aspira desarrollar el sector del turismo espacial y lanzar, en 2030, la primera misión tripulada a Marte.
"La exploración espacial es parte del ADN ruso y estoy convencido de que seguiremos haciendo importantes aportaciones científicas a la humanidad porque la Tierra ya nos quedó chiquita", afirmó el profesor Alexander, del IKI-RAS.
Toman emergentes la estafeta
Mientras los países pioneros diseñan fórmulas de cooperación para reducir gastos y evitar la duplicación de esfuerzos, las naciones emergentes aún deben superar las rivalidades que surgen cuando ingresan a la carrera espacial, según Nadya Evdokimova, investigadora del Space Research Institute of Russian Academy of Sciences (IKI-RAS).
"La competencia ya no es con Estados Unidos o la Unión Europea, sino con los emergentes", afirmó la experta.
De acuerdo con la firma francesa especializada en la materia, Euroconsult, el número de países con programas espaciales aumentó de 40 en 2000 a 55 en 2009, mientras que el presupuesto global en el sector creció poco más de 10 por ciento entre 2008 y 2009 para sumar 68 mil millones de dólares.
Del bloque emergente destacan India y China, quienes gastaron ese año 900 y 2 mil millones de dólares, respectivamente.
No obstante, los chinos están optando por desarrollar su tecnología espacial en solitario, replicando los logros del pasado. En 2003, la misión china Shenzhou V puso a un hombre en órbita, 42 años más tarde de la hazaña de Yuri Gagarin, y para 2013 aspira aterrizar su primer vehículo sobre la superficie de la Luna, medio siglo después que los rusos.
Tras la última misión del Atlantis, completada el jueves 21, la NASA no enviará más transbordadores al espacio después de 30 años de actividades, 135 misiones y 192 mil millones de dólares gastados, con lo que Estados Unidos deja el monopolio de los vuelos tripulados a su añejo rival.
De manera que si la NASA quiere poner un hombre en órbita deberá pagar a la Agencia Espacial Federal Rusa (Roscosmos) 63 millones de dólares por asiento en sus cápsulas espaciales, por lo menos hasta 2015, cuando se espera que empresas privadas estadounidenses puedan dar este servicio.
"No podemos decir que hemos ganado la carrera espacial, simplemente hemos llegado al final de una etapa", dijo el director adjunto de Roscosmos, Vitaly Davydov.
"La meta ahora es mantener nuestra posición líder en sectores como lanzamiento de transbordadores tripulados, el desarrollo de la estación espacial y la investigación en la Luna y más allá", afirmó a REFORMA el profesor ruso Alexander Rodin, experto del Space Research Institute of Russian Academy of Sciences (IKI-RAS).
El fundador del centro aeroespacial Bigelow de Las Vegas, Robert Bigelow, acusa a la Casa Blanca de la supremacía rusa en el envío del hombre al espacio, pues asegura que desde hace cinco años la NASA ha ido delegando esta tarea a Moscú.
Desde 2007, los rusos han amarrado contratos por 2.25 mil millones de dólares para poner en órbita a 42 astronautas estadounidenses.
"La era de la llamada carrera espacial ha llegado a su fin. Ahora arranca la fase de las alianzas entre antiguos rivales", explicó Nadya Evdokimova, investigadora del IKI-RAS.
Sin embargo, la simbólica victoria que representa para Rusia la suspensión del programa espacial tripulado de la NASA resulta ser una muy costosa.
Sobre los rusos pesa ahora la responsabilidad de mantener conectada la Tierra con la Estación Espacial Internacional, y para ello deberán invertir fuertes sumas de dinero en mantenimiento de las instalaciones de lanzamiento y la construcción de nuevos transbordadores tripulados, lo que absorberá un enorme porcentaje del presupuesto del Roscosmos, 3 mil millones de dólares para este 2011.
"La situación no es muy conveniente, ya que representa una carga pesada para Roscosmos", reconoció el experto en industria espacial, Igor Marinin.
Rusia realiza anualmente unos cuatro lanzamientos espaciales tripulados y 20 más con carga, con un costo de unos 100 millones de dólares por despegue.
En tanto, la NASA podrá haber renunciado a los lanzamientos tripulados, pero con un presupuesto superior, de 18.7 mil millones de dólares para este año, tiene previsto abordar la exploración del espacio desde otra perspectiva: con vehículos más sofisticados, no tripulados y más baratos.
Fiebre espacial
Tan pronto como supo del cierre del programa de vuelos tripulados de la NASA, el Presidente ruso, Dimitri Medvedev, emitió una orden ejecutiva para hacer del programa espacial un "tema de prioridad nacional".
Medvedev quiere promover la investigación en 28 sectores críticos relacionados a la investigación extraterrestre, incluyendo seguridad, telecomunicaciones, sistemas de la información y tecnología militar.
En el ámbito galáctico, la Luna sigue siendo el destino de mayor inspiración para los rusos, por lo que Moscú tiene previsto crear una base en la superficie del satélite para 2030 y establecer una especie de ferry espacial para conectarlo con la Tierra.
Igualmente aspira desarrollar el sector del turismo espacial y lanzar, en 2030, la primera misión tripulada a Marte.
"La exploración espacial es parte del ADN ruso y estoy convencido de que seguiremos haciendo importantes aportaciones científicas a la humanidad porque la Tierra ya nos quedó chiquita", afirmó el profesor Alexander, del IKI-RAS.
Toman emergentes la estafeta
Mientras los países pioneros diseñan fórmulas de cooperación para reducir gastos y evitar la duplicación de esfuerzos, las naciones emergentes aún deben superar las rivalidades que surgen cuando ingresan a la carrera espacial, según Nadya Evdokimova, investigadora del Space Research Institute of Russian Academy of Sciences (IKI-RAS).
"La competencia ya no es con Estados Unidos o la Unión Europea, sino con los emergentes", afirmó la experta.
De acuerdo con la firma francesa especializada en la materia, Euroconsult, el número de países con programas espaciales aumentó de 40 en 2000 a 55 en 2009, mientras que el presupuesto global en el sector creció poco más de 10 por ciento entre 2008 y 2009 para sumar 68 mil millones de dólares.
Del bloque emergente destacan India y China, quienes gastaron ese año 900 y 2 mil millones de dólares, respectivamente.
No obstante, los chinos están optando por desarrollar su tecnología espacial en solitario, replicando los logros del pasado. En 2003, la misión china Shenzhou V puso a un hombre en órbita, 42 años más tarde de la hazaña de Yuri Gagarin, y para 2013 aspira aterrizar su primer vehículo sobre la superficie de la Luna, medio siglo después que los rusos.