NUEVA YORK.- Durante la campaña electoral, Rick Santorum, el más radical de los candidatos que ofreció este año el Partido Republicano, recurrió a una de sus facetas más que a cualquier otra para conectar con la gente: ser un hombre de familia.
Su esposa, Karen, fue una protagonista destacada de la campaña, al igual que sus siete hijos, en particular la menor, Isabella, conocida como Bella, de tres años, quien sufre de trisomía 18, una rara condición genética mortal.
También conocido como síndrome de Edwards, este mal, más frecuente entre las niñas, es causado por la presencia de un material adicional del cromosoma 18, que interfiere con el desarrollo normal, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos.
Al anunciar ayer su retiro de la contienda republicana, Santorum dijo que el último fin de semana, cuando Bella debió ser internada por una neumonía, lo llevó a reflexionar sobre su rol de padre.
En enero, el republicano ya había puesto su campaña en espera por otra internación de su hija, cuya foto ha recorrido internet.
"Este fue un tiempo para rezar y pensar, este fin de semana pasado, al igual que lo fue, francamente, cuando decidimos entrar en esta carrera. Karen y yo y los chicos nos sentamos en la mesa de la cocina, y hablamos de nuestras esperanzas y temores y preocupaciones", recordó Santorum.

ALLANA CAMINO A ROMNEY

Presionado desde su propio partido y sin posibilidades reales de forjar un triunfo, Rick Santorum renunció ayer a sus aspiraciones presidenciales y dejó vía libre a Mitt Romney hacia la candidatura presidencial de los republicanos.
Con esa decisión, Santorum marcó en los hechos el inicio de la campaña presidencial de Estados Unidos, en la cual el actual Mandatario, el demócrata Barack Obama, disputará la Casa Blanca con Romney en las elecciones del 6 de noviembre.
"Tomamos la decisión el fin de semana de que, si bien esta carrera presidencial ha terminado para nosotros, para mí, y que vamos a suspender nuestra campaña hoy, no dejaremos de pelear (para vencer a Obama)", afirmó ayer el ex senador en Gettysburg, Pennsylvania, acompañado de su mujer, Karen, y cuatro de sus siete hijos.
Con una campaña mucho más modesta que la de Romney y sin el apoyo del ala tradicional del partido, Santorum, la gran sorpresa que dejó la dura interna de los republicanos, era la última opción de los conservadores que nunca terminaron de digerir el perfil moderado del ex Gobernador de Massachusetts.
Con en el apoyo de los evangélicos, la gente de bajos ingresos y el movimiento ultraconservador Tea Party, el aspirante había logrado desafiar al favorito Romney. No obstante, sucumbió ante sus propias limitaciones y la aceitada y poderosa maquinaria electoral de su rival.
Santorum estaba forzado a triunfar en la cita electoral del próximo 24 de abril en Pennsylvania, el estado al que representó en el Senado. Pero la cómoda ventaja de dos dígitos que tenía allí comenzó a diluirse hasta casi desaparecer en las últimas semanas, al punto de que un sondeo auguraba un triunfo de Romney, un desenlace que hubiera sido embarazoso.
"El (ex) senador Santorum es un competidor capaz y digno y lo felicito por la campaña que realizó. Ha probado ser una voz importante en nuestro partido y nuestra nación", afirmó Romney en un escueto comunicado.
Santorum omitió mencionar a su rival en su emotivo discurso, que enfocó sobre todo en su hija Isabella, de 3 años, quien sufre de trisomía 18, una condición genética mortal. La menor estuvo hospitalizada el fin de semana.
Con el paso al costado del ex senador, Romney se convirtió en el virtual candidato presidencial del Partido Republicano, pues tiene más de la mitad de los delegados (661) de los mil 144 necesarios para obtener la nominación.
Los otros dos candidatos que siguen en la contienda, Newt Gingrich (136) y Ron Paul (51), aparecen muy por detrás. De hecho, entre ambos tienen menos delegados que el propio Santorum (285).
Los delegados del ex aspirante podrán ahora votar libremente en la convención nacional del partido, en la que el abanderado será designado oficialmente.
"No es sorpresa que Mitt Romney finalmente fue capaz de desgastar a sus oponentes bajo una avalancha de avisos negativos. Pero ni él ni sus aliados serán capaces de comprar la presidencia con sus ataques negativos", declaró el jefe de la campaña de Obama, Jim Messina, tras conocerse la noticia.
Expertos y analistas estiman que Santorum siguió adelante con su campaña de 2012, a pesar del avance de Romney, como estrategia para presentarse como posible alternativa conservadora para los comicios presidenciales de 2016.