GUANTÁNAMO, Cuba.- Los cinco acusados de organizar los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, incluido el autoproclamado "cerebro" de la operación, Khalid Sheikh Mohammed, comenzaron a comparecer este sábado ante un tribunal militar de Guantánamo, en la isla de Cuba.
"La acusación está lista para que proceda en el caso de (los ataques de) Khalid Sheikh Mohammed contra Estados Unidos", declaró el fiscal principal, General Mark Martins.
Mohammed, de 47 años, junto con Walid bin Attash, yemení de 33 años; Ramzi Bin al-Shibh, yemení de 39 años; Mustafá al-Hawsawi, saudí de 43 años, y Ali Abdul Azis Ali, alias Ammar al Baluchi, paquistaní de 34 años y sobrino de Mohammed, serán acusados de la preparación y ejecución de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York, Washington y Shanksville, Pennsilvania.
Los acusados, quienes aparecen por primera vez en público luego de más de tres años, podrían recibir la pena capital por la muerte de las 2 mil 976 víctimas del atentado.
Durante el juicio, los cinco permanecieron sentados y guardando distancia entre unos y otros; cuatro de ellos sin esposas en las manos, e iban vestidos con uniformes blancos y algunos portaban un pequeño sombrero musulmán.
Mohammed llevaba una larga barba. Su abogado, David Nevin, anunció que su cliente probablemente no hará declaraciones en la audiencia porque tiene profundas preocupaciones sobre la imparcialidad del proceso.
Por su parte, el juez James Pohl se aseguró de que su silencio obedecía a una decisión propia.
El abogado de Bin Attash pidió que su cliente, el único con esposas en sus manos, fuera liberado de ellas, argumentando que le provocaban dolor.
El juez accedió tras asegurarse de que el acusado se comprometía a portarse de manera apropiada y precisó que estaba esposado debido a su comportamiento en el exterior, antes de la audiencia.
Otro de los acusados, Bin al-Shibh, súbitamente se puso de pie y se arrodilló varias veces para rezar, interrumpiendo los debates. El acusado es conocido porque en una audiencia previa dijo sentirse orgulloso de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Los representantes de las familias presentes en la base naval fueron seleccionados por sorteo para asistir al juicio del sábado. El resto de los allegados podrán acompañar la audiencia en pantallas gigantes colocadas en cuatro bases militares en territorio estadounidense.
El Presidente Barack Obama quería que el juicio tuviera lugar en Manhattan, muy cerca de donde se erigían las Torres Gemelas, pero la Oposición republicana en el Congreso bloqueó la transferencia a territorio estadounidense de acusados de terrorismo.
Durante el fracasado primer intento por enjuiciarlos en la base militar estadounidense en Cuba, Mohammed se burló del tribunal y dijo que él y sus presuntos cómplices se declararían culpables y recibirían con agrado una pena de muerte.
Sin embargo, Jim Harrington, un abogado civil del yemení Bin al-Shibh indicó que no cree que ninguno de los acusados se declare culpable.
En tanto, hubo señales de que al menos parte de los abogados se preparaba para una extensa lucha, planeando la forma de desafiar a los tribunales militares y el secretismo que envuelve al caso.
"La comparecencia es solamente el inicio de un juicio que tomará años en concluir, seguido por años de revisión de apelaciones", dijo el abogado James Connell, quien representa a Azis Ali.
"No puedo imaginar un escenario en el que esto se resuelva en seis meses", reconoció.
Por lo general, los acusados no presentan un alegato durante las comparecencia ante una comisión militar. En vez de eso, el juez lee los cargos, se asegura que los entiendan sus derechos y posteriormente habla sobre asuntos del proceso.
Los defensores de los detenidos dijeron que se les ha prohibido por reglas de secretismo revelar las intenciones de sus clientes.

POLEMICO PROCESO

Algunas autoridades consideran que los tribunales de Guantánamo son injustos, ilegítimos y que representan una justicia de segundo plano.
"La Historia mantendrá vivo el recuerdo de un grave error", dijo el coronel Morris Davis, exprocurador jefe en la base naval estadounidense en Cuba, cuyo controvertido sistema fue creado por el ex presidente George W. Bush tras los ataques de 2001.
"Estos tribunales han sido reformados una y otra vez y no hay manera de rehabilitarlos", agregó el coronel Davis. "Socavamos nuestra autoridad moral y pusimos en riesgo nuestros principios por al menos 10 años".
Sin embargo, su sucesor, el General Mark Martins, aseguró que el tribunal militar fur establecido por cinco actas del Congreso, que aseguran garantías fundamentales.
"Tomamos en cuenta su preocupación", dijo a los abogados de la defensa un día antes de la audiencia, "pero vamos a aplicar la ley y este proceso será justo".