PARÍS, Francia.- A cuatro días de la segunda vuelta de la elección presidencial francesa, el Mandatario saliente, Nicolas Sarkozy, y el candidato socialista, François Hollande, se enfrentaron ayer de forma vehemente y cruzaron acusaciones en un debate televisivo que duró cerca de tres horas.
Ambos candidatos abordaron temas económicos como la deuda, el desempleo, Europa, la energía nuclear, temas de sociedad como la inmigración y hasta el caso del ex director del FMI, Dominique Strauss-Kahn, y produjeron un debate muy técnico con una avalancha de cifras y con violentos intercambios verbales.
"Fue un ejercicio democrático para que los electores sepan a quien van a elegir. Los franceses no me conocían en este papel frente a frente con Nicolas Sarkozy y ahora pueden ver de lo que soy capaz", dijo al salir del debate el candidato socialista, quien carga con una imagen de hombre de poco carácter.
Por su parte, Sarkozy respondió a una pregunta de la televisión francesa sobre la agresividad de su interlocutor. "No sólo a mí me pareció agresivo (Hollande), pero es su personalidad", afirmó.
El socialista denunció constantemente el balance de su rival estimando que se escudaba detrás de la crisis, en tanto el Mandatario acusó varias veces a Hollande de mentir, calificándolo de "pequeño calumniador".
En el debate destacó el listado de 16 frases de François Hollande, empezando todas por "Yo, presidente de la República, no seré...", que acentuaban su voluntad de ser la antítesis de Sarkozy, al que se acusa de ser excesivo.
"La función de Presidente de la República no es una función normal", respondió Sarkozy. "Su normalidad no está a la altura de lo que está en juego. Para postular a esta función no pienso que el General De Gaulle, François Mitterrand, Valery Giscard d'Estaing, Jacques Chirac, Georges Pompidou eran hombres normales".
Los candidatos trataron de atraer los votos de los electores del ex aspirante centrista, François Bayrou, y sobre todo los de la representante de la extrema derecha, Marine Le Pen, quien llegó en tercer lugar y arbitra esta elección.
Sarkozy se dirigió directamente a ellos en su conclusión en tanto François Hollande que defendió su voluntad de otorgar el derecho de voto para los extranjeros, una medida que rechazan los electores de Le Pen.
Hollande es el favorito de los sondeos para ganar la elección del 6 de mayo.