NUEVA YORK.- Gabriela Domenzain, la Directora de Prensa Hispana de la campaña del Presidente Barack Obama, no tiene dudas de que el voto latino apoyará, y definirá, la reelección del Mandatario estadounidense. Pero aún así, la campaña de Obama ha lanzado un esfuerzo sin precedentes para seducir a los hispanos.
"Está campaña sabemos que la vamos a ganar en las comunidades, golpeando de puerta en puerta. Es lo que hemos estado haciendo desde hace un año, mientras que los republicanos creen que nos ganan con millones de dólares en avisos negativos", afirma Domenzain en una plática con REFORMA.
La campaña de Obama está presente en los 50 estados del país. Allí donde el voto latino tiene un peso mayor, como Arizona, Colorado, Nevada o Florida, y también en lugares donde la población hispana no tiene un peso tan significativo, como Kentucky.
Además de cubrir todo el país, la campaña del Mandatario desplegará un ejército de voluntarios para que vayan de puerta en puerta, estableciendo lazos directos con sus pares en las comunidades.
Domenzain afirma que no están tomando ningún apoyo por sentado, pese a que el voto latino favorece a los demócratas en una relación de dos a uno.
Aunque reconoció la frustración entre los hispanos por la ausencia de una reforma migratoria, que Obama, en la campaña de 2008, había prometido impulsar durante el primer año de su presidencia, Domenzain cree que las posiciones extremas que mostraron los republicanos en temas sociales, incluido el tema migratorio, llevará a que los latinos les den la espalda.
"Tú hablas con latinos y están frustrados de que no pudimos lograr una reforma migratoria y una ley de Dream Act, pero se dan cuenta que los republicanos están en contra, y más con un candidato tan extremo como Romney", indicó.
"Romney es el candidato presidencial más extremo en inmigración de la época moderna. Ha ido de estado en estado yendo más y más hacia la derecha", subrayó.
El esfuerzo sin precedentes por seducir al voto latino revela la influencia que han ganado los hispanos en el proceso político de Estados Unidos, algo que, con todo, todavía no se ha traducido en una representación política significativa en el Congreso.
Este año, el voto latino será crucial en estados en disputa que podrían terminar por definir la elección presidencial, como Arizona, Nevada, Florida, Colorado o Nuevo México.
"No estamos tomando ningún voto por sentado y, en comparación con otras campañas, empezamos mucho antes", sintetizó Domenzain, quien se unió a la campaña de Obama hace un año.
Una de las claves para que la operación sea exitosa, reconoció la operadora política, es lograr que los hispanos salgan a votar, pues el porcentaje de participación de los latinos es inferior al de otros grupos demográficos.
En campañas previas, este esfuerzo solía realizarse alrededor de tres meses antes de la elección. Ahora, terminará abarcando casi un año, con un contacto directo, personalizado y recurriendo a miembros de cada comunidad.
El resultado de ese esfuerzo se verá el 6 de noviembre.

TAMBIEN FISCAL DE NUEVA YORK

En un esfuerzo por ganar la confianza de los hispanos, la Fiscalía de Manhattan, bajo la dirección de Cyrus R. Vance (h.), busca reforzar los puentes que ha tendido de manera directa con la comunidad latina, sin recurrir a la Policía de Nueva York.
"Uno se gana la confianza estando en la comunidad y mostrando la cara, el compromiso", resumió Vance, durante un encuentro con periodistas latinos en los tribunales de Manhattan, en la cual se discutió la estrategia de la Fiscalía para afrontar delitos de fraude contra inmigrantes.
La desconfianza es uno de los rasgos centrales del complejo vínculo de los hispanos, sobre todo de los inmigrantes indocumentados, con las autoridades estadounidenses, y, en particular, con la Policía de Nueva York, que, cuando menos, no goza de la mejor reputación entre la comunidad latina.
Vance reconoció el "gigantesco problema de desconfianza" entre los latinos y los distintos niveles de gobierno, aunque no quiso hacer referencia en concreto a la Policía de la ciudad, sobre la cual han recaído acusaciones de prácticas racistas.
Un dato pone estas prácticas de manifiesto: en la década anterior a 2011, 9 de cada 10 arrestos por cargos menores vinculados a mariguana fueron de personas afroamericanas o latinas porque la Policía hace más controles en ambos grupos demográficos, pese a que el consumo es mayor entre los blancos.
La persona designada por Vance para tender el puente con la comunidad hispana es Mayalin Rivera, una inmigrante dominicana que llegó con sus padres a Estados Unidos cuando tenía dos años y trabaja desde hace 16 años en la Fiscalía de Manhattan.
Rivera sostuvo que uno de los temores más extendidos que ha detectado en la comunidad hispana es a ser denunciados ante las autoridades federales de inmigración, lo cual los pondría en camino de ser deportados. Ella promete que la Fiscalía no va a realizar esas denuncias cuando un inmigrante indocumentado se acerque a reportar un crimen.
Al ser consultada por REFORMA si no tienen la obligación legal de hacerlo, respondió: "Es una línea difícil. Legalmente, no estamos obligados. El Alcalde de Nueva York dijo que las autoridades legales no tienen ninguna obligación".
Rivera ha mantenido reuniones con líderes comunitarios, ha visitado iglesias y colegios y se mantiene en contacto también con las oficinas consulares. Todo con un objetivo concreto: lograr que los hispanos extiendan denuncias de manera directa a la oficina de Vance, sin pasar por la Policía.
La dominicana dice que el 70 por ciento de su tiempo lo dedica a fortalecer el vínculo con la comunidad. Con ella trabajan otras seis personas.
La principal preocupación de la Fiscalía de Manhattan es el fraude contra inmigrantes. Un caso típico son las personas que se hacen pasar por abogados inmigratorios, o consultores, o notarios públicos, y que prometen papeles a indocumentados a cambio de dinero. Ese arreglo suele terminar en una deportación cuando el supuesto "especialista" denuncia a la persona que engañó.
Para facilitar las denuncias, la Fiscalía habilitó una línea telefónica (1-212-335-3600). El número de denuncias que ha recibido la oficina de Vance se ha estabilizado (bajaron de 722 en 2009, a 455 en 2010 y 443 el año anterior), pero allí no saben si es porque hay menos casos, o porque los hispanos no realizan las denuncias.