MÉXICO, DF.- El polémico chicle, ese que para algunos es un hábito refrescante y para otros una mala costumbre, esconde orígenes prehispánicos. Curiosamente fue en aquellos tiempos que la savia extraída de la corteza del árbol de chicozapote se masticaba con el propósito de "lavar los dientes".
"Como los aztecas eran un pueblo dominante recibían de tributo en especie. A éste se le llamó 'tzictli' y está nombrado varias veces en el libro 'Historia General de las Cosas de la Nueva España', de Fray Bernardino de Sahagún", explica José Iturriaga, investigador gastronómico.
En aquel entonces, menciona el también escritor, mascarlo en público era mal visto, un signo de malas costumbres identificado con las prostitutas.
Aquella goma de mascar insípida caería en desuso durante la Colonia y luego sería desplazada por resinas de petróleo procesadas y endulzadas. Hoy, la moda de los productos naturales, ha animado a algunos pequeños productores en la Península de Yucatán a recuperar y comercializar el producto original.
"La producción comercial se da cerca de 1890, después de que el General Santa Anna comandara exploraciones en México en busca de hule o sustitutos para los neumáticos.
"El chicle no podía vulcanizarse y era muy suave, pero siempre lo masticaban y así surge la idea de hacerlo goma de mascar con ayuda del inventor Thomas Adams", señala Manuel Aldrete, director ejecutivo de Chicza, empresa que rescata el producto original.
Iturriaga agrega que el mestizaje de las culturas mexicana y estadounidense ayudó a desarrollar un producto saborizado, que se popularizó y hasta se convirtió en vicio.
Fue durante los años 60 que se hicieron pruebas con polímeros y se encontró una reducción en el costo de 90 por ciento respecto a la manufactura de la goma de mascar con chicle. Esto provocó un gran impacto comercial, menciona el productor.
"El consumo se salvó porque los japoneses reformularon sus fuentes de abastecimiento y buscaron chicle natural.
"Ahora estamos haciendo un esfuerzo por recuperar el chicle, hacerlo orgánico y con una materia prima que no existe en otra parte del mundo, como una actividad económica y cultural de la que dependen 2 mil familias", menciona Aldrete sobre su goma de mascar que el año pasado incrementó su demanda un 47 por ciento en Europa.

TABLA
El proceso
La temporada chiclera va de agosto a febrero en las selvas tropicales. Conozca cómo se obtiene y transforma.
-Tras un estudio forestal se determina que árboles y que zona se va a 'picar'. Se hacen cortes de 45 grados, en forma de zig zag, sobre la corteza para abrir camino a la savia
-La extracción tarda 24 horas. Se coloca una lona para recoger la resina. Cada sábado, los chicleros calientan la resina durante cuatro horas para evitar que fermente y la unen en bloques
-Los bloques se introducen en sacos de ixtle o doble manta y se codifican para saber su origen. Luego ya se mandan a la fábrica de procesamiento; en este caso en Chetumal
-El procesamiento consiste en moler hasta pulverizar, calentar y agregar saborizantes, jarabe de agave, ceras y otros productos vegetales naturales.
-Finalmente se hacen láminas de 30 gramos que van al mercado europeo y próximamente en menor gramaje para Estados Unidos y México

Sus atributos
El chicle conforma un 35 por ciento de esta goma de mascar. Descubra sus beneficios
-A diferencia de las resinas artificiales, genera un buen ejercicio mandibular por su suavidad
-Por sus características físicas y químicas limpia la boca
-Sus fibras naturales nobles y azúcares no generan problemas gastrointestinales
-No contamina porque no tiene base de solventes o productos fósiles
-Si se pega en una banqueta se reseca y despega. No deja marca