MÉXICO, DF.- Una actitud desenfadada y prendas confeccionadas en tweed, seda, algodón y brocados integraron la propuesta Otoño-Invierno 2012/13 de Natalie Amkie.
"Todo empezó con una reflexión personal y nostálgica del momento en que las niñas ven a las mujeres y su moda como algo que se puede alcanzar", explica la
diseñadora egresada de la Universidad Centro.
La quinta colección de esta creativa evoca memorias de la adolescencia para construir siluetas en las que se experimenta con el corte y la proporción.
"Es un recuerdo de los 13 o 14 años, cuando quería crecer más rápido, transición en la que buscamos ropa que nos haga ver como adultos", añade.
Formas holgadas y hombros extragrandes que dramatizan la figura son rasgos que se apreciaron en los 21 looks presentados en el desfile realizado en el Centro
de Arquitectura y Diseño, CAD, de Polanco.
"La inspiración también gira en torno de textiles como el tweed, que es muy clásico, para en corte más infantil, mientras que los tejidos en negro y dorado
se usan para faldas cortas y minivestidos con cuellos de estilo naif", detalla.
"La ropa acaba siendo muy sexy, ya que me gusta el recato a medias, pues las mujeres siempre queremos vernos así", agrega.
Lila, azul cielo y rosa pastel se contrastan con bordados en negro, blanco y toques metálicos, que enfatizan el cambio de la infancia a la madurez.
"Las aplicaciones en pedrería y los flecos son hechos a mano, ya que con ellos quiero expresar la idea de las niñas que le ponen cosas a su ropa para hacerla
más vistosa", asevera.
La diseñadora menciona que sus piezas clave son las chamarras de piel con seda y un vestido negro compuesto por faldón y top de bufanda.
"Quería mostrar lo extremo del tema en estilos que son memorables y que no pasan desapercibidos", puntualiza.
"Todo empezó con una reflexión personal y nostálgica del momento en que las niñas ven a las mujeres y su moda como algo que se puede alcanzar", explica la
diseñadora egresada de la Universidad Centro.
La quinta colección de esta creativa evoca memorias de la adolescencia para construir siluetas en las que se experimenta con el corte y la proporción.
"Es un recuerdo de los 13 o 14 años, cuando quería crecer más rápido, transición en la que buscamos ropa que nos haga ver como adultos", añade.
Formas holgadas y hombros extragrandes que dramatizan la figura son rasgos que se apreciaron en los 21 looks presentados en el desfile realizado en el Centro
de Arquitectura y Diseño, CAD, de Polanco.
"La inspiración también gira en torno de textiles como el tweed, que es muy clásico, para en corte más infantil, mientras que los tejidos en negro y dorado
se usan para faldas cortas y minivestidos con cuellos de estilo naif", detalla.
"La ropa acaba siendo muy sexy, ya que me gusta el recato a medias, pues las mujeres siempre queremos vernos así", agrega.
Lila, azul cielo y rosa pastel se contrastan con bordados en negro, blanco y toques metálicos, que enfatizan el cambio de la infancia a la madurez.
"Las aplicaciones en pedrería y los flecos son hechos a mano, ya que con ellos quiero expresar la idea de las niñas que le ponen cosas a su ropa para hacerla
más vistosa", asevera.
La diseñadora menciona que sus piezas clave son las chamarras de piel con seda y un vestido negro compuesto por faldón y top de bufanda.
"Quería mostrar lo extremo del tema en estilos que son memorables y que no pasan desapercibidos", puntualiza.